para estúpidos

13.6.07

Lo he olvidado todo

Lo he olvidado todo, doctor. No insista porque no recuerdo nada. Sí, ya lo sé, usted me dirá que estaba en el centro comercial, en el nuevo que han construido en la parte alta de la ciudad, junto a la carretera. Pero yo nunca he estado ahí. Aunque Andrea siempre quería ir.
Un día me pidió que la acercara con el coche, quería comprarse una camisa y una falda, porque cuando Andrea cobraba a final de mes siempre se daba un gusto. Pero no bajé del coche, la esperé en el parking leyendo el periódico. Es que los centros comerciales son tan grandes, hay tantas tiendas para mirar que Andrea se pierde. Comienza a entrar aquí y allí y no hay quien la siga.
Pero yo nunca estuve allí. No lo recuerdo. Y he leído cuatro veces el parte de la policía. He leído lo que dicen los testigos, la mujer que le vendió la bufanda y que dice que se acercó hasta mí para pedirme dinero. Y lo que dijo ese señor de la cafetería que la vio sentada en una mesa junto a un hombre como yo. Pero ya he dicho infinidad de veces que nunca he estado en ese centro comercial porque a mí no me gustan los lugares grandes, con tanta gente.
Bueno, usted lo sabe bien. ¿Cómo le dicen? Agorafobia, sí. Y las tiendas repletas de personas que miran todo y no compran nada. Miran y miran y a mí me entra el mareo. Además, usted me decía siempre que evitara lugares así. Y por eso es imposible que yo haya estado allí. Ya se lo he dicho. A usted, al policía que me interrogó ayer por la mañana, al otro que me metió en el coche patrulla y me llevó a la comisaría, a todos. Pero, por favor, doctor, no sé nada. No sé qué ha pasado con Andrea. Le puedo asegurar que no he tenido nada que ver con todo esto. Créame, tenga piedad de mí. ¿No se da cuenta que con la tristeza que siento es imposible que yo…? Asesinado, pero por favor, si era mi mujer, si yo la quería con locura. Y dígale al policía que me quiten las esposas, que me están haciendo daño. Se lo suplico. Doctor, ayúdeme. Ya no puedo más. Fíjese bien, están complotados contra mí. Desean que acabe entre rejas. ¿Usted también cree que soy culpable? ¡Oh, Dios mío, qué haré! Pero si usted era el único que me comprendía, doctor, el que me daba la medicina. La medicina, sí. He olvidado tomarla. Pero le aseguro que nunca estuve en ese centro comercial.

1 Comments:

At 6:09 PM, Blogger Gisella Moreno said...

Veronica me encanto tu cuento ... creo que nos conocemos del Colegio Calvario 1993 o por ahi . Te felicito siempre fuiste muy talentosa. Gisella Moreno

 

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